martes, 16 de febrero de 2010

TÉCNICAS BÁSICAS DE MODIFICACIÓN DE CONDUCTA

  • TÉCNICAS BÁSICAS DE MO­DIFICACIÓN DE CONDUCTA
    Para trabajar con técnicas de modificación de conducta, habría que tener en cuenta algunas recomendaciones:
    - Definir reglas claras.
    - Dividir las tareas en pasos menores.
    - Aumentar la estructura y el orden de la casa.
    - Establecer rutinas estables y predecibles para estructurar el tiempo.
    - Eliminar ruidos y distracciones.
    - Prevenir las explosiones del niño.
    - Modificar la conducta del niño a través de técnicas básicas para adquirir o eliminar conductas.

    Las técnicas utilizadas para promover la adquisición de nuevas conductas son las siguientes:
    a) Reforzamiento positivo: administrar una conse­cuencia positiva para el niño, contingente a la emisión de la conducta.
    b) Reforzamiento negativo: eliminar una conse­cuencia negativa para el niño, contingente a la emisión de su conducta.
    c) Modelado: Consiste en lograr la adquisición de una deter­minada conducta mediante la copia de dicha conducta por parte de un modelo.
    d) Moldeamiento por aproximaciones sucesivas: se trata de ir reforzando progresivamente las conductas asociadas a la conduc­ta final que deseamos.

    Las técnicas comúnmente utilizadas para reducir o eliminar conductas son las siguientes:
    a) Extinción: consiste en suprimir las consecuencias que siguen a determinada conducta, suspendiendo totalmente el refuer­zo; al principio de la extinción normalmente las conductas se incrementarán y luego irán disminuyendo de manera progresiva, por lo que es necesario no variar el procedimiento (aunque al principio parezca que no resulta) ya que los efectos se ven después de varios intentos y además el cambio de técnica puede ser contraproducente, incremen­tándose la conducta.
    b) Tiempo-fuera del reforzamiento: se trata de aislar al niño de la situación en la cual su con­ducta es reforzada. Se usa en los casos en los que no es po­sible suspender el reforzador, normalmente con conduc­tas de agresión (pegar, morder, empujar) y rabietas. El lugar de tiempo-fuera debe ser libre de estímulos llamativos para el niño. El tiempo que el niño permanece en ese lugar de tiempo-fuera normalmente es de 1 minuto por año de edad.
    c) Castigo: consiste en administrar una consecuencia negativa contingente a la emisión de la conducta del niño. Debe ad­ministrarse, al igual que el reforzamiento, de manera conti­nua y cada vez que la conducta se produzca. El castigo nor­malmente implica un estímulo punitivo y desagradable para el niño, por lo que se sugie­re utilizarlos sólo como último recurso, cuando la aplicación de normas y límites no resulta eficaz.
    d) Reforzamiento de conductas incompatibles: consiste en re­forzar la conducta incompatible con la respuesta que se desea suprimir.
    e) Costo de respuesta o castigo negativo: se trata de eliminar algo positivo para el niño, contingente a la emisión de la conducta que deseamos eliminar.

    Orientaciones sobre qué hacer ante cualquiera de las conductas desadaptadas señaladas:
    – Establezca normas de clase, repítalas con frecuencia y refuerce al alumnado por seguirlas.
    – Refuerce al chico por sentarse de la manera adecuada, por permanecer en su sitito, por manifestar un comportamiento adecuado cuando se desplace por el aula,…basándose en la cantidad de tiempo que puede hacerlo. Aumente gradualmente la cantidad de tiempo requerida con dicho comportamiento adecuado para conseguir el reforzamiento.
    – Establezca un Acuerdo de Conducta escrito con el alumno, especificando qué comportamiento se espera de él y cuales serán las consecuencias tanto por su cumplimiento como por su trasgresión.
    – Hable con el alumno para explicarle qué es lo que está haciendo mal y qué debería hacer.
    – Comuníquese con los padres para compartir información respecto al progreso del chico, de tal manera que le puedan reforzar en casa por dicho comportamiento.
    – Siente al alumno cerca de modelos a imitar respecto al comportamiento que deseamos que aprenda.
    – Enseñe al chico formas adecuadas de comunicar sus necesidades a los demás (ej.: esperar su turno, levantar la mano,…).
    – Proporcione al alumno un Programa Diario de Actividades, evitando que tenga mucho tiempo libre en el que pueda molestar a otros.